Postagens

Mostrando postagens de dezembro, 2025

Y Ahora?

 Entonces es Navidad y que hicimos hasta ahora? Tantas luchas y causas ganadas y vencidas. Dicen que no hay que mirar hacia atrás, pero el futuro es consecuencia de lo que hicimos bién o mal? Es un balance? Pienso que no, pero hay que pensar. Vivamos el presente con un pié en el futuro y sigamos adelante pensando en que Dios nos da una hoja en blanco para escribirla todos los dias en nuestro libro de la vida. Feliz 2026!

Mistério

 Quien diria, mi tierra tiene palmeras, donde cantan los pájaros y en noches de luna llena, bailan las brujas al rededor de la hoguera, y en la playa se llenan de arena. Arena tienen los ojos de aquellos que ven y no ven. Arena a ensuciar las cosas que no se quieren ver. Ver y no ver es la cuestión. Que cuestión? Aquello que se ve y no se ve. Que será? Solo el mundo lo dirá? Curioso verdad? Mistério.

Viajando en el mar

 Cada vez me pregunto por donde, como y cuando nos conocimos? Y tu siempre me respondes: en la exposición mi bién. Y exponia mis esculturas y tu administrabas los talleres de creación literária. Ojos verde mar, que me llevan a soñar en las delicias de amarte. Y así pasan los dias. Trabajando, editando libros, escribiendo, saliendo, caminando cerca del mar. Ojos verde mar en lo cuales me pierdo en noches de luna llena.

Verde mar

Escribo para decir que cada dia un dia. Dia de luz a espejar el verde mar de tu mirar que me lleva a soñar en las delícias de amar, Rugen los autos sobre las calzadas personas corren como pájaros al revolotear Por que? Todos compran sin cesar es la navidad. Pero qué es la navidad? Saboreo mi barquillo y te miro. Tus ojos verde mar que me llevan a soñar.

Numa noite qualquer

 Aquele cachorro quente gostoso, daquela esquina. Noite de agosto, viagem longa, noite escura. Longe de casa, transtorno geral. Meia noite, tudo fechado, aquele baixo astral. Em frente do hotel, aquela barraquinha, pessoas, ainda a trabalhar. Único local aberto, naquela esquina  de um domingo qualquer, num mês de agosto não parava de chover. Aquele cachorro quente a se espalhar na mesinha da cabeceira sem ninguém a olhar, delícia sem par.